lunes, 3 de diciembre de 2012

Azar y geografía

Desperté hace unos días, como casi todos, y tardé unos diez minutos dando vueltas por el cuarto en darme cuenta de que Pepe se había ido; que se había ido lo noté primero buscando los horarios del tranvía y después en su cama desnuda de sábanas. Recién levantado las sorpresas llegan en dos partes: primero hay que percibir la información sensorial, unos seis segundos y siete diecisesiavos después, aproximadamente, te das cuenta de que lo deducible en la información sensorial percibida no cuadra con la almacenada -¡por los huevos de Epicuro, Pepe se ha ido! Entonces cojo el móvil, despacio, abro mucho los ojos para poder distinguir los contactos del móvil de las herramientas, le llamo, me lo coge y lo confirmo. Está en la cuarta planta con una individual, yo tengo una doble individual y no tengo que mudarme. Pepe se ha mudado y no me he despertado (*.*)  Tras pasar dos segundos con la incertidumbre que pasó Simba cuando Scar nos jodió a todos la infancia pienso: Bien. Y me tiro en la cama de nuevo. Se que "bien" se queda tan escueto como un Miliki preguntando sin ganas: ¿cómo están?, pero acababa de levantarme. Así va esto.

- Podremos fumar viendo pelis en tu cuarto - dice Elisa, ¿o lo dije yo? Respondo asintiendo solemnemente con la cara de Samuel L Jackson en Pulp Fiction- ¿o fue ella?.
- ¿Y no te da pena? Oooooooois con lo monos que eráis los dos juntitos en el cuarto (cara de pena): ¡esto es el fin de una era!(cara de filósofa existencialista) Le vas a echar de menos: ¿verdad Alberto, VERDAD? (cara de más te vale) Aaaai qué pena me da (vuelta a la cara de pena)- exclama Cristina con ese acento gallego que viola mi virilidad cada vez que me llama "blandito", siempre tan dramática como cariñosa cierra valoraciones con una sonrisa para que no me sienta mal, aunque le de pena.
- Puta viiiida Alberto -se queja Marta también en gallego. Y concluye con un discurso que entrelaza sexualidad (que de repente tiene que ver conmigo) y destino con el talento de Saramago, donde aporta brillantes argumentos que prueban con más rigor que cualquier ciencia que la vida es puta.
- Hijo de puuuuta - dice Marco reflejando en su pura envidia el horror que siente cada vez que el checo que habita en el lado más sucio y oscuro de su cuarto le mira con ojos profundos y muertos.
- ¡Te lo gozas!¡Claro que sí! - asegura Rubén con la voz de la experiencia.

Días después estamos Marco, Elisa y yo tirados en mi cuarto compartiendo una de esas conversaciones profundas excavadas a base de ron y hierva entre mis sábanas más arrugadas desde que se fue Pepe. Poesía, música, sinceridad, geografía y azar. Cojo un folio y utilizando mi mano escriben el ron y la hierva un poema que le regalo a Elisa sobre el azar y la geografía: lo que nos contó ella sobre el erasmus y la contingencia. Van a ser las tres de la mañana y todavía no hemos salido a esa balkan party que termina a las cinco. Cinco lobitos tiene la loba detrás de la escoba, pero aun así perdemos el tranvía para comprobar como el frío dilata el tiempo. Tiempo de esnifar movimiento. Movimiento que nos arrastra hasta aquella fiesta. Fiesta que acaba cuando me encuentro. Encuentro a un amigo que vive cerca: me invita a mi y a unas francesas a su piso. Piso una mierda por el camino. Camino despacio pensando que no estoy lo suficientemente borracho como para no tener sueño. Sueño en el sofá en el que desperté hace unos días. Estar de erasmus: ahogarte aposta en el único oasis del desierto.






No hay comentarios:

Publicar un comentario