jueves, 10 de enero de 2013

La princesa meretriz: puta España.

De vuelta a Praga tras dos semanas de reencuentros y comidas que por primera vez en mi vida he sabido valorar desde la escasez. Una familia en relevo generacional con dos bebés y otros tres infantes que infantilizan la navidad y convierten las antiguas e irresolubles discusiones políticas (magníficas lecciones para quien busca no estar de acuerdo) en un coro de "agugutatas" orquestado por la eterna admiración por las nuevas vidas. ¿En qué momento deja un bebe de poder ser cualquier cosa? No lo se, y espero que el doctor durex me permita seguir sin saberlo, mientras tanto y con el hijo de mi primo aprendiendo a encontrar el Do en el piano en mi memoria no me puedo quejar, de hecho estas navidades no he podido evitar sentirme profundamente afortunado más allá de cenar de una tirada lo que normalmente aquí comería en dos días.

Lejos de mí queda ahora mismo una España extrañada de sí misma, un rostro histórico sin pasado común ni futuro que se pueda compartir, un espejo roto, una princesa meretriz o un secreto que alguien debería desvelar pero que ya nadie recuerda. Pero ahí está, esa España que no cabe en Europa ni fuera de ella atada a una moneda que exige que Mariloles la del séptimo y Franz Stein o Francois Ledeaux lleven en el bolsillo el mismo valor con el que competir en el mercado internacional. España de políticos que gestionan lo que su pueblo no puede asumir. Estrangular para salvar los pulmones, un sindiós como escribió Juan José Millás, todo un acto de madurez. Cualquiera hubiese dicho que es más utópico un sistema como el actual que lo que hoy en día es sistemáticamente calificado de utópico. Pero qué puedo contar a estas alturas, en términos de cambio real el que estés leyendo lo que escribo es una elegante pérdida de tiempo. ¿Entonces para qué escribo? Me basta con pensar que en un sistema en el que el tiempo es algo tan material y banal como el oro, el conseguir que alguien pierda el tiempo es un asalto desde tu mirada a las arcas del fondo monetario internacional, y las siglas irán con mayúsculas cuando se lo merezca. Bonito engaño, ¿no te parece?

Desde mi habitación solo llego a ver a través de mi ventana un cielo gris a través de las ramas marrones de un árbol húmedo, eso me recuerda al único tallo verde de la negra economía española: el Sol. Como echaba de menos el Sol: los rayos que llegan a la República Checa se han dejado a no se que altura todo el calor que les pedí. La mayor parte del tiempo oscuridad con frecuentes lluvias, de vez en cuando una nieve preciosa, y si no luz que no calienta. Enero, es lo que toca. Pero en España el Sol aparece a veces aunque no te apetezca y te calienta aunque te pille conduciendo con el abrigo puesto. Y ya que estamos hablando de  la península sin Portugal y de su historia, recuerdo una entrevista a Jose Luis Sampedro en la que explicaba que, una vez convencido Franco de que su política económica aislacionista de aires napoleónicos era lo que en terminología económica se conocía por el nombre de una mi€rda, España tenía dos pilares de crecimiento: el Sol, capaz de atraer capital sin exportación, y su propia pobreza, es decir, bajos salarios que vender a la industria extranjera.

Principalmente las generaciones de la posguerra española han trabajado para el sistema público español o para la industria internacional, y ahí está la gracia: España salta desde el tercer mundo de la posguerra hasta el primero fortaleciendo el sistema público alrededor de la industria extranjera. Suben los salarios y el sistema de seguridad social. Entonces empresarios, políticos y banqueros tienen el plan maestro de desviar a la construcción la milagrosa capacidad adquisitiva de los españoles. Tantos ricos como deudas bancarias, tantos ingresos crecientes como casas en la burbuja inmobiliaria. Te presto dinero para que no puedas pagar la casa, recupero el dinero y vendo tu casa: plan maestro. Pero el tipo de industria que atrae la pobreza no trabaja con mano de obra adinerada, y se empezaron a marchar las fábricas vendiendo el terreno en el momento álgido de nuestro optimismo y todos a la puta calle, ¿verdad padre?, a inmobiliarias o a representantes políticos con grandes proyectos públicos, y si su primo era socio de un constructor pues mejor que mejor. Esas casas malignas que vuelven a los bancos malos: eso que si interesa nacionalizar para liberar la inversión privada. Se fueron las fábricas y los salarios y las ganas de comprar ladrillo. Explota la burbuja y el valor de la inversión desciende en picado, los bancos no dan dinero porque el que tenían ya no vale nada, se estancan los proyectos y los estudiantes que dejaron de serlo para trabajar pasan a ser ninis. La industria que se nutría de la educación superior desaparece, y las grandes universidades y las generaciones universitarias se quedan fuera de contexto: generación perdida para España y encontrada para Iberia, y solo nos queda por repasar la estructura de funcionarios formada al rededor de aquello que generó beneficios que lejos de ser utilizados para generar industria propia se sepultaron entre ladrillos desahuciados para saltar desde la apertura de España en los años 60 y 70 a los Juegos de la Deuda que vivimos hoy. ¿Deuda ilegítima? Evidentemente, pero los responsables de la masacre siguen andando por casa firmando leyes contra el aborto o pasando de Bankia a Telefónica, o asesorando hospitales o compañías energéticas, pero ¿cabe esperar de un país que reconoce la legitimidad de una amnistía firmada con militares reconozca un crimen económico? No lo parece, o sino pregunta por las cunetas de las carreteras secundarias de este país cuánto tiempo ha de pasar para que se desentierre la vergüenza hispana, una princesa obligada a prostituirse, ayer a punta de pistola, hoy por deudas. Esa puta España en la que puta no significa otra cosa, no te confundas, que trabajadora explotada.

 O España estudia lo sucedido, lo juzga, lo persigue y lo corrige en sus justos y propios términos como a hecho Islandia o volveremos al tercer mundo en el que nos dejó el testículo único de Franco, y eso no lo va a hacer el partido político que absorbió al franquista ni ningún otro que comience aceptando las reglas marco europeo, aunque esta vez el camino a la miseria está al otro lado de las relucientes farolas de la Unión azulona, a través del aro de sus estrellitas. Basta con decir que a los servicios públicos españoles solo les queda una salida: la desaparición o la guerra. Y que ni se te pase por la cabeza que lo que hago al escribir es intentar cambiar las cosas, me conformo con convertir el oro en pensamiento.

"No escribí para hacerme famoso en Twitter, sino para que entendieseis por qué es legal"
A. Gramsci



sábado, 22 de diciembre de 2012

El Finn del mundo.

 El saxofón proyecta un cardenal de agujas níveas y coloradas que se incrustan en la estructura molecular de las lágrimas de un arcángel con diabetes. Me lo contó un maya y no veas la que lió. Cabe pensar que lo verdaderamente relevante de las profecías no está en su origen ni en su acierto, sino en esa especie de malabarismo temporal que hace que el presente se subordine desde si mismo a un pasado que está presente, consiguiendo que el futuro se difumine como la imagen desenfocada de un proyector. Ciento cuatro mil setecientos ochenta y siete agentes con gafitas rectangulares de la CIA, en cooperación con la MOSAD, Nike, MacDonalds (con permiso extraoficial de la SGAE adjunto) andan rebuscando entre los vestigios de la humanidad para encontrar alguna frase en arameo troglodita anglosajón que diga algo así como:

"Se acaba el mundo y te prometo que esta vez no he sido yo. No es culpa de nadie, todo esto es parte de un plan maestro que no nos incumbe, y si no se acaba el mundo significa que tan mal no lo estamos haciendo. Fuma. Poned en marcha las chimeneas que los mayas no mencionan nada al respecto, y mira a ver si subes el IVA mientras tanto. ¡Gol! Pánico nuclear. Tensión entre Israel e Irán. Japofobia china. Aracnofobia infantil. Teta. Crisis en España. Europa es un jarrón bailando sobre un palillo. Adopta un jarrón. Conflicto en medio de oriente y ya te dirá el canal de televisión dónde está el centro de ese medio. En oriente casi seguro. ¿He dicho teta ya? Se acaba el mundo."

Alienación: que todo esté en otro sitio. Que los mayas hace X años, de cuyo cuántos no quiero acordarme, dijesen el mundo se acaba le da un toque determinista a lo que sea que esté pasando. Ponle una pizca de "eso de que el mundo se va a acabar es algo que se sabe desde siempre" a la gran Mierda y conseguirás que lo que está acabando ahora con el mundo huela menos, que pase desapercibido como el sabor del vodka cuando se mezcla con lima. Tu vida está predeterminada porque está alienada, porque lo que podrías hacer para cambiarla está en otro sitio pero jamás donde estás tú. Ante eso siempre cabe decir con la simpleza con la que responderían los simios si pudiesen hablar: y una polla. ¿Crisis? Y una polla. ¿Ciclos económicos incomprensibles? Y una polla ¿Trabajar más por menos? Dos pollas. ¿No te contrato porque cabe el riesgo de que te quedes embarazada? Y un coño.¿Te juro que no volveré a levantarte la mano? Dos coños ¿Sanidad y educación privadas?¿Desahucios?¿Rescates? Y una polla, y un coño: guillotina. Cuando el poder de la palabra no alcanza las condiciones materiales no cabe diálogo posible. Cómo dijo recientemente un gran ciudadano en la universidad de Oviedo: yo no negocio con terroristas. No les facilites que puedan decir más tarde: tuvisteis vuestra oportunidad porque hubo diálogo. No hay diálogo posible con quien dialoga con el único objetivo de vender en los medios que se dialogó, que en aquesta y aquella decisión la víctima estuvo presente. Que la víctima firmó.

Ayer fue 21 y el fin del mundo sigue siendo pragmática y eficientemente administrado. Pero suena un clarinete al fondo del bar y al fondo del bar hay un piano. Jaming  con un checo que toca estupendamente y una guitarra que le pone acordes al asunto. Entonces me doy cuenta de que estoy tocando este instrumento de palabras, y que es utopía aburguesada el pensar que "la" verdad de este instrumento llegará a los oídos de la máquina liberal más sorda y deshumanizada. O más humana quizás. Hace mucho tiempo que dejé de admirar esa especie de racionalidad que nos distingue de los animales; racionalidad entendida como razón suficiente y de posibilidad para el dominio de la naturaleza y del otro desde la ilustración. Pero joder que bien suena el clarinete con el piano. Escribo para que muera la fe en la palabra, para que creer en sus palabras sea mera cuestión de fe, para que se lea entre líneas que hay que meter la máquina de escribir entre las poleas para romper la máquina, que no basta con la palabra. Improvisando con desconocidos en un bar de Praga pienso: sigue tocando sin perder el ritmo, cuerdas y martillos dentro y fuera del piano, mantén la calma.

22 de diciembre del 2012 y el mundo no ha terminado. Mañana vuelvo a, sin ser quien vino desde, a esa esa España en la que nunca he estado.

Finn (el humano).




domingo, 9 de diciembre de 2012

Mi

La única salud y poder posibles residen en la lucha contra el sufrimiento que nos define, dijo quizás Nietzsche. No puede haber orgullo donde no hay sufrimiento. No puede haber sufrimiento donde no hay vida, ni puede haber vida que no se esté consumiendo. Charles Bukowski escribió: "Si ocurre algo malo, bebes para olvidar, si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo, y si no pasa nada, bebes para que pase algo". Salud. ¿Salud? Tosiendo como un perro que tose como yo, tengo mil cosas que celebrar y olvidar mientras no pasa nada, pero no tengo nada que beber. Mañana tengo un examen que olvidar, por ejemplo.

Alguien me contó una historia una vez sobre una niña que tenía un juguete con el que jugaba cuando se lo pedían y cuando pensaba que lo había perdido, entonces lo buscaba nerviosa y jugaba complacida al encontrarlo. La historia concluye, creo recordar, cuando el triste muñeco se escapa dejando una nota que decía lo siguiente: "Cuando te mires al espejo y dejes de ver a una niña me podrás encontrar". Aunque el muñeco al escribir sabía que cuando llegase ese momento a ella ya no le gustarían los muñecos, por lo que no la volvería a ver jamás. Aunque parezca un final triste en realidad es espléndido. ¿No os parece espléndido que un juguete se de cuenta de que puede no jugar? Si asumes eso tienes que repensar la historia entera. Empezaba así: "Alguien me contó una historia", creo recordar que fue la niña, pero hace mucho tiempo que no la veo.

Un te quiero y un adiós que son una y la misma cosa. Fantasie impromptu de Chopin y cerrar el piano al que le falla el Mi más importante de todos aunque intentes que no se trague el resto de las notas: buena interpretación Alberto, pero sin ese Mi la voz final de la fantasía llega tristemente decapitada y convertida en una armónica vibración de cuerdas golpeadas por martillos. El piano sobre el que estoy sentado lo está tocando otro mientras escucho que tú escuchas el piano que estoy tocando: te falla el mismo Mi que al piano. Se cierra el piano y el sonido se disipa entre nosotros en ese abismo vacío e hipnótico entre el extremo imperceptible de la llama y el viento. Recuerdo lo que me respondió el muñeco cuando le pregunté más tarde que había sido de aquella niña:
- Alguien me contó que encontró el Mi más importante de un piano, después nadie más supo de ella.
-¿Alguien te contó?¡¿Quién te contó?!- pregunté yo que lo andaba buscando- pero no obtuve respuesta.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Salchichas y letras.

Es espantoso observar desde lejos como el sistema educativo español, ya imperfecto y menguado, se está convirtiendo en la más cínica maquinaria salchichera. LOMCE se llama la última gran puñalada a esa conciencia acallada pero orgullosa de las letras españolas. Desde Cervantes hasta Lorca pasando por Espronceda y las riñas entre Quevedo y Góngora, desde Valle Inclán hasta Delibes bajo las cantares gallegos de Rosalía de Castro retozando en el intramundo de Unamuno para acabar más tranquilo con Séneca. Sobre las penas de Miguel Hernández hoy, hasta sus cebollas están llorando de luto, y me atrevo a decir que todos ellos junto a todos y todas las que me dejo se cagarían en la cara de Ignacio Wert en prosa: Unamuno tardaría tiempo en enterarse como le pasó con Franco, pero luego se marcaría un buen discurso; Machado enviaría a Juan de Mairena por lo que le toca a la filosofía, y Ortega... Ortega no se porque es muy estupendo, quizás le mandaría una notita que dijese "eh tú hombre boya, ¿qué vivencias te crees que haces?". W€RT, apellido sencillo y económico ("fácil de pronunciar y te ahorras abrir la boca para una segunda vocal", decía de pequeño muy orgulloso) aquel que no contento con arruinar la universidad en la que estudió, en la que ahora estudiamos otros y otras tantas, le ha dado por joder a la gente que no ha tenido todavía el placer místico de pasear con un libro los otoños de ciudad universitaria.

Utilidad, competitividad, rentabilidad, mercado, tuerca, salchicha. Esas son las palabras que se leen en la LOMCE, aunque la última es sin duda la más explicita. Cómo estudiante de filosofía sientes que te meten la cabeza en el culo. Con la ética expulsada de secundaria y la historia de la filosofía opcional. Cómo libre pensador te das cuenta de que no hay cabeza sobre el cuerpo que te mete la tuya en el culo. Qué casualidad que vayan desapareciendo todas las disciplinas que te pueden llevar a plantearte porqué ciertas disciplinas van desapareciendo. Matan dos pájaros de un tiro; ¿porqué iban a financiar algo que cuestiona el sistema financiero?... "pero antes de empezar con el tema dos sacad vuestras Cocacolas"...pero ¡Almudena!, ¿dónde están tus deberes? - Lo siento profe, ayer no tenía dinero para hacerlos. -Pues ahora mismo te pongo una multa en la agenda". Mierda.

Andaba yo mirando en la página web del estado español para ver cómo me podía dar de baja. Como no encontraba la opción llame al teléfono adjunto y me pusieron las obras completas del Fary mientras me pedían amablemente que permaneciese a la espera. Cómo no pude darme de baja me di cuenta de que iba a tener que seguir siendo español, pero: ¿cual de todas las españas queda todavía para que podamos ser?¿ La España monárquica sin transición ni juicio al franquismo de cunetas vertebradas, o la España gobernada por un hombre que no responde preguntas por no entender su propia letra?¿Quizás la España joven siempre bien dispuesta al anestésico, o popular verbenera que sigue votando en función de lo que le goteó desde la guerra? Sin duda la España que recibe palos en la calle frente al ejército de salvación dictatorial es tentadora, o quizás pueda leer henchido el cantar del Mío Cid hasta que me den de baja sin haber visto siquiera que estoy envuelto en una funda en la sección de salchichas del supermercado. Solo queda una España en la que cabe pensar en ser y no es otra que la que lucha.

Pero como siempre todavía nos queda una razón para creer: su único error y mayor error. El método de autoperpetuación de liberalismo siempre ha sido la paedofagia (preciosa palabra), es decir, comerse las crías de las otras especies. Institucionalizar el odio a la institución,  vender palestinas y camisetas del Che hasta que las abuelas se las regalen a sus nietos preocupadas por la talla, sistematizar lo antisistema y venderlo, medirlo, esculpirlo y exponerlo. Aplaudir al terrorismo con lágrimas desde la doctrina del shock. La superación del uso ideológico del lenguaje no consiste en usarlo como un arma, sino prostituirlo para que nuestras bocas lascivas lo consuman hasta que se nos caigan los dientes por las venéreas. Ya no hace falta cortar las malas hiervas, basta con dejarlas crecer en esta maceta de mierda y tierra muerta a la que llamamos democracia.

 El abandono de estas prácticas paedofágicas es el mayor error que está cometiendo el poder a través del partido popular en la realización de su proyecto de sociedad. Trajeron policía de toda España reconociendo que tenían miedo al pueblo. Sacaron la filosofía de la educación obligatoria anunciando el poder del libre pensamiento; dijeron que la filosofía no servía porque jamás sería la sierva. Detuvieron a personas por decir la verdad aceptando vestirse con la mentira. Cargaron con violencia para disolvernos y nos enseñaron que la violencia nos servirá como les sirve a ellos. Persiguieron a toda persona que quiso organizar protestas, entonces el pueblo se dio cuenta de que organizado no tendría ni que protestar.  Prohibieron la palabra libertad y le dieron un sentido, golpearon a quien la gritó y horrorizados observaron como la palabra se convertía en símbolo. Minerva acudió armada a la llamada agonizante de Sofía.

 Cuanto más prohíban, peguen, roben y maten más seco estará el suelo sobre el que emerja esa chispa que extienda el incendio, y pasará, pero lo más difícil, mucho más que quemar a un gobierno, es que lo que quede en pie cuando este caiga pueda coger las riendas sin que se le resbalen por la sangre, sin ahogarse entre cenizas.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Azar y geografía

Desperté hace unos días, como casi todos, y tardé unos diez minutos dando vueltas por el cuarto en darme cuenta de que Pepe se había ido; que se había ido lo noté primero buscando los horarios del tranvía y después en su cama desnuda de sábanas. Recién levantado las sorpresas llegan en dos partes: primero hay que percibir la información sensorial, unos seis segundos y siete diecisesiavos después, aproximadamente, te das cuenta de que lo deducible en la información sensorial percibida no cuadra con la almacenada -¡por los huevos de Epicuro, Pepe se ha ido! Entonces cojo el móvil, despacio, abro mucho los ojos para poder distinguir los contactos del móvil de las herramientas, le llamo, me lo coge y lo confirmo. Está en la cuarta planta con una individual, yo tengo una doble individual y no tengo que mudarme. Pepe se ha mudado y no me he despertado (*.*)  Tras pasar dos segundos con la incertidumbre que pasó Simba cuando Scar nos jodió a todos la infancia pienso: Bien. Y me tiro en la cama de nuevo. Se que "bien" se queda tan escueto como un Miliki preguntando sin ganas: ¿cómo están?, pero acababa de levantarme. Así va esto.

- Podremos fumar viendo pelis en tu cuarto - dice Elisa, ¿o lo dije yo? Respondo asintiendo solemnemente con la cara de Samuel L Jackson en Pulp Fiction- ¿o fue ella?.
- ¿Y no te da pena? Oooooooois con lo monos que eráis los dos juntitos en el cuarto (cara de pena): ¡esto es el fin de una era!(cara de filósofa existencialista) Le vas a echar de menos: ¿verdad Alberto, VERDAD? (cara de más te vale) Aaaai qué pena me da (vuelta a la cara de pena)- exclama Cristina con ese acento gallego que viola mi virilidad cada vez que me llama "blandito", siempre tan dramática como cariñosa cierra valoraciones con una sonrisa para que no me sienta mal, aunque le de pena.
- Puta viiiida Alberto -se queja Marta también en gallego. Y concluye con un discurso que entrelaza sexualidad (que de repente tiene que ver conmigo) y destino con el talento de Saramago, donde aporta brillantes argumentos que prueban con más rigor que cualquier ciencia que la vida es puta.
- Hijo de puuuuta - dice Marco reflejando en su pura envidia el horror que siente cada vez que el checo que habita en el lado más sucio y oscuro de su cuarto le mira con ojos profundos y muertos.
- ¡Te lo gozas!¡Claro que sí! - asegura Rubén con la voz de la experiencia.

Días después estamos Marco, Elisa y yo tirados en mi cuarto compartiendo una de esas conversaciones profundas excavadas a base de ron y hierva entre mis sábanas más arrugadas desde que se fue Pepe. Poesía, música, sinceridad, geografía y azar. Cojo un folio y utilizando mi mano escriben el ron y la hierva un poema que le regalo a Elisa sobre el azar y la geografía: lo que nos contó ella sobre el erasmus y la contingencia. Van a ser las tres de la mañana y todavía no hemos salido a esa balkan party que termina a las cinco. Cinco lobitos tiene la loba detrás de la escoba, pero aun así perdemos el tranvía para comprobar como el frío dilata el tiempo. Tiempo de esnifar movimiento. Movimiento que nos arrastra hasta aquella fiesta. Fiesta que acaba cuando me encuentro. Encuentro a un amigo que vive cerca: me invita a mi y a unas francesas a su piso. Piso una mierda por el camino. Camino despacio pensando que no estoy lo suficientemente borracho como para no tener sueño. Sueño en el sofá en el que desperté hace unos días. Estar de erasmus: ahogarte aposta en el único oasis del desierto.






jueves, 29 de noviembre de 2012

Mystic river

There is a mystic river called happiness
under a high high high bridge,
built by human geometry,
where our reason can live.

Peeking the river from far far away,
just admiring its measure, direction and flow,
deep currents fell off from my eyes
to the abyss where my dreams grow.

The river is full of whirlpools, covered 
by fog 
and colored by a foreign blue sun.
Don´t try to guess if it´s possible
my love,
 cause we must be crazy to jump.












martes, 27 de noviembre de 2012

Fin del akrónimo

Mi memoria está hecha de una arcilla fría que calienta el sueño con manos de escritura. La arcilla fría está hecha de esa tinta de palabra y tiempo que me creí. ¿Quién creyó? Esos textos pasados de tinta de arcilla titulados yo que me ayudaron a escribir, y escribí leyendo un mundo envuelto por la palabra memoria de esa arcilla que terminó por enfriarse en mí. Otra definición de vida.

Escribir; masturbarse con amor sin ser correspondido; llorar a solas aunque te vean, no llorar jamás desde siempre; veneración al margen de la página con esa música que se oye a veces aunque nadie la crea y en la que casi nadie cree. Creación. Crea-tura -susurra Horacio mientras se esnifa la tiza de la Rayuela-, criatura de curación, pues si la palabra no curase no habría curas (ni los ni las)... y si fuese posible que estas palabras extrañas te curasen a ti.

Si fuese posible merecería la pena el no ser correspondido, merecería la pena el escribir desde ese Otro que nos escribe a nosotros mientras permanece escondido. Merecería la deuda que paga la tinta por huir de los ríos de arcilla caliente. Merecería esa pena absoluta que siento cuando te escribo y te escribo y te describo a ti, pero después te leo y te veo escrita y escrita y descrita cuando caigo en la cuenta de que estás escrita con mi letra, entonces dejo de escribir.

Escribir: masturbarse con amor sin ser correspondido. Escribí: sentado en el suelo sobre la maleta esperando al autobús que me trajo aquí para que me lleve allá de nuevo, a veces siento que se pasa la vida esperando, esperando otro comienzo, entonces me fumo otro cigarro que jamás me he fumado y me siento un poquito más vivo por saberme un poquito más muerto. No se si me explico, o eso espero.

Una viejita con boina y gabardina sobre unos zapatos grises bajo una mirada fría, y cariñosa, que me ha visto escribir sobre la maleta me toca el hombro para decirme sin duda alguna en un idioma que no entiendo que el autobús que llega es el que me lleva al aeropuerto. -¡Dëkuji señora!- De no ser por sus modernísimas gafas de sol hubiese jurado que aquella mujer se había escapado del museo de comunismo. Qué amable.

Y volví a mi casa en España nada más que dos días, dejando detrás lo que es ya un hogar. El viaje de vuelta al aeropuerto, aunque no sea el último, me está diciendo que esto se acaba rápido y se queda reducido a ese intento mañanero y ojerosamente impar de recordar un sueño. Aunque sea un sueño, han pasado dos meses y mil cosas, he cruzado mil calles y las mil piedras de un río, y te contaría mucho más cosas que no quiero contar porque ese es un secreto mío y tuyo. Aunque no todos los días han sido tan fáciles; en los momentos bajos no es raro sentirse solo, las dudas se enquistan y se airean en la distancia con aquellos que siempre están cerca... entonces me sonríe una niña en el metro y las dudas se disipan cuando me doy cuenta de que me ha chivado qué es el arte. Y así cargaron mil tranvías con mis libros de humo y otras historias; y yo ridículo para que no se disipasen les ponía un marcapáginas con cada cigarro perfecto, el tranvía que me lleva a casa me muestra con absoluta claridad el rostro de Praga, esa plaza donde suena siempre un piano y bailan las ratas. Estoy apunto de llegar al aeropuerto, entonces un cementerio a lo lejos me recuerda que estoy vivo en esta demencia compartida que nadie fue capaz de narrar, por eso escribo. 

No se que día es hoy pero es alguno del once del doce, ha salido el Sol sobre Praga y apenas lo siento a través del cristal, pero siento el cristal, pero el cristal y el Sol apenas se sienten, quién sabe... pero se que está ahí como esas páginas de humo sobre las que me han contado tantas historias de vida tinta que guardo en papel cenicero. Ya no me preocupa la pena que paga la tinta por escribir porque merece la pena pensar que quizás llegue a curarte a ti. Curar. Contar. Contar curas (las no los). Curar cuentos. Una vez me contó un vagabundo que conoce Praga de extremo a extremo que esta tinta de arcilla fría se perderá en los márgenes que deja el tiempo entre los segundos, que aunque te escriba y te escriba y te describa será siempre mi letra triste en los márgenes de tu mundo. "Yo" dicho por ti sin que te oiga: fin del akrónimo: marcapáginas de humo.